domingo, 23 de septiembre de 2007

Messinho, ¡tú si que vales!


Frank Rijkaard parece que, por lo menos, empieza a encontrar su equipo base. Así, con respecto al que ganó el miércoles 3-0 al Olympique de Lyon, el que jugó contra el Sevilla sólo presentaba una novedad, la presencia de Iniesta en el lugar de Ronaldinho.
El Barça, consciente de que no tiene aún el nivel de juego exigible, por lo menos afrontó el encuentro con una buena actitud, con detalles esperanzadores y otros más bien decepcionantes. Y, por supuesto, con dos jugadores totalmente desequilibrantes: Messi e Iniesta.
Ante un Sevilla peligroso, la defensa volvió a sacar buena nota en el primer tiempo. Es cierto que Renaldo (20') tuvo una gran oportunidad al rematar de cabeza al travesaño un centro de Dragutinovic pero no lo es menos que fue la única ocasión que tuvieron los sevillanos en los primeros 45 minutos.
El Barça, por el contrario, tuvo hasta siete ocasiones más o menos claras para marcar, empezando por la del primer minuto, cuando Henry estuvo a punto de rematar un centro de Iniesta tras una jugada de Messi, pero un defensa mandó el balón a córner. Más tarde, en el minuto 5, Messi disparó y la pelota salió fuera por poco. En el 30' fue Abidal quien puso a prueba a Palop con un chut lejano y en el 40' hizo lo mismo Touré, aunque el balón en esta ocasión salió a córner tras dar en un defensa.Fueron, en definitiva, unos primeros 45 minutos más vibrantes que de buen juego y en los que los hombres de Frank Rijkaard dominaron y controlaron el juego pero, como en otras ocasiones en lo que llevamos en la temporada, con una preocupante falta de gol y una excesiva idea de intentar entrar al área por el poblado centro de la defensa rival.Con el 0-0 se llegó al descanso.
En el vestuario, Juande decidió el cambio de Duda por Adriano, mientras que Rijkaard seguía apostando por los mismos once hombres.Como en el primer tiempo, el Barça cogió la batuta del juego desde el primer minuto. Dominó por completo a un Sevilla demasiado brusco y con más juego subterraneo del deseable. Y también como en los primeros 45 minutos, las mejores ocasiones iban cayendo del lado local.
En el minuto 10, Deco lanzó una falta y Henry no llegó a rematar de cabeza por muy poco. Y en el 12, otra jugada a balón parado, esta vez un saque de esquina, sirvió para que Márquez rematara de cabeza y el balón saliera fuera tras dar en el poste.
Al cuarto de hora, Rijkaard introdujo el primer cambio. Dio entrada a Giovani por Xavi, retrasando la posición de Iniesta.Con el paso de los minutos, el juego fue decayendo y el partido se le hacía cada vez 'pesado' al Barça.
Con todo, en el minuto 25 pudo llegar el 1-0. Gran pase en largo de Márquez para Henry, que hace un doble control con el talón, se va en solitario y su disparo, tras despejarlo palop, da en el poste.Mucha mala suerte. El Barça merecía más.
Y, por una vez, se hizo justicia. Minuto 27. Gran pase de Henry en diagonal para Messi que, a pesar de no hacer un gran control, concluye la jugada con un espectacular disparo ante el que nada puede hacer Palop. Un gran gol de un gran Messi. Y el argentino que, sin dudarlo, celebra el tanto a lo Ronaldinho, con su habitual signo con las manos. E incluso, después de celebrarlo con sus compañeros, se va a la banda y mirando a la tribuna vuelve a hacer el signo "surfero" de Ronaldinho y con sus dos manos muestra el número 10.
Sobran las explicaciones.Parecía que lo más difícil estaba hecho. Y así fue. El Sevilla tuvo que abrirse y eso es lo mejor que le puede passar al Barça. Y en el minuto 33, llegó la sentencia. Penalty tan claro como absurdo de Poulsen a Giovani y Messi, con gran serenidad, lo transforma en el 2-0.
Y el mismo jugador argentino aún pudo marcar el 3-0 un par de minutos después, tras una gran jugada colectiva de la delantera barcelonista, pero su disparo lo despejó el portero.En los últimos minutos, el Camp Nou vivió la continuación de la fiesta previa al encuentro. En el día de su cincuentenario, el Camp Nou oyó a su público cantar el nombre de Messi y los inevitables "olé". Ni el gol en el último momento de Kanouté, rifándose al pobre Oleguer, pudo empobrecer la fiesta.En definitiva, esta vez sí que la fiesta fue completa.
El Barça hizo un buen partido ante un equipo que quizá no está al nivel de la pasada temporada pero que está claro que es muy difícil de derrotar. Como todos sabíamos, los jugadores del Barça demostraron que, si quieren, pueden. Sólo falta que sigan querindo.

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